miércoles, 28 de enero de 2009

Sobre el socialismo


Dos peligros tiene la idea socialista como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombres en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados.

José Martí

domingo, 18 de enero de 2009

EsTo No eS uNa CaNCióN


Cuando hablen de la PATRIA
No me hablen del honor
No me cuenten batallas
Ganadas cara al sol.
Tal vez si me contaran
Que no importa el color
El sexo ni la raza
O el bando en que luchó.
Cuando hablen de la PATRIA
No me hablen de valor
No jueguen con el sable
Ni tachen de pregón.
El que la lleva dentro
Le va de corazón
Y no anda por la calle
Con ella en procesión.
Cuando hablen de la PATRIA
No olviden que es mejor
Sentirla a nuestro lado
Que ser su salvador
O repetir su nombre
O te armas de razón
Aquí cabemos TODOS
O no cabe ni DIOS.

Víctor Manuel.

jueves, 20 de noviembre de 2008


"Todo lo que es necesario para el triunfo del mal, es que los hombres de bien no hagan nada"


Edmund Burke

miércoles, 5 de noviembre de 2008

CamBio: ¡Sí, Se PueDe!


"Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento."


Abraham Lincoln

lunes, 20 de octubre de 2008

domingo, 12 de octubre de 2008

Aprender a vernos en los ojos del otro.


El miedo a los bárbaros, nos puede convertir en bárbaros, a través de nuestros propios fantasmas.

Tzvetan Todorov.

jueves, 25 de septiembre de 2008

SoBrE eL HoMbRe PriMiTiVo.



Cada hombre es el centro del mundo, alrededor de cada uno parece girar voluntariamente, y cada hombre y cada día de su vida es el punto final y la culminación de la Historia: tras él no hay nada, sólo el momento, todo el giganstesco aparato de la Historia parece estar al servicio del apogeo del presente. El hombre primitivo considera como una amenaza cualquier cosa que perturbe ese sentimiento de ser el centro, de estar en la orilla mientras los otros son arrastrados por la corriente, se niega a que le despierten y le enseñen, le parece odioso y hostil el despertar y el verse rozado por la realidad y se aparta con instinto amargado de aquellos a los que ve acometidos por el estado de alerta, de los visionarios, problemáticos, genios, profetas, posesos.

Hermann Hesse